Inmigrantes, el sÃndrome de Ulises
Para aquellos que juzgan la problemática inmigrante, sin detenerse a analizarla, les comentamos hoy una de las cosas que más afectan a aquellos, hombres y mujeres, viejos y niños, que obligados por cualquier razón deben emigrar de sus paÃses a otros donde la mayorÃa de veces, como vamos viendo que sucede en todo lugar hoy, no son bien recibidos y son excluidos, negándoseles la integración y culpándoles, de ésto último hemos visto ya las polémicas desatadas en torno a culpar a los inmigrantes por situaciones que ya prevalecian antes de sus llegadas a ciertos lugares del mundo.
Como bien podrÃamos decir, “bienaventurados los que no tengan que emigrar a ningún lado”. La dureza de la vida inmigrante, le cuesta la salud mental a muchos de ellos. Un gran número responden con patologÃas fÃsicas y sicológicas al stress que acompaña, al que deja el hogar y añora la familia, porque la soledad le hace sentirse desprotegido, y ya sabemos que la soledad causa grandes estados depresivos que degeneran en verdaderas calamidades.
Llegar a otro paÃs, en donde no se es bien recibido, no deja de hacer sentir a cualquiera aislado, triste, fracasado. Sin empleo, sin familia, sin oportunidad, excluido y marginado, como que la vida inmigrante no es nada buena, ya nos lo dijeron muchos, y debemos asumirlo, los inmigrantes no se la pasan como pensarÃan algunos “felices de la vida” en los paÃses en donde siempre serán, por la forma en que la causa inmigrante se maneja ahora, indeseables y marginados.
Aún asà en medio de la confusión que supone sentirse solitario, fracasado, marginado, y el ansia de poder triunfar, obtener medios para volver con la familia, o que las cosas mejores y volver a su tierra, causan tal estres, que ahora muchos como dije antes, sufren el sÃndrome de Ulises, llamado asà por el héroe mitológico que pasó años añorando la tierra a la que no podÃa volver.
Triste de verdad la causa inmigrante, y sobretodo poca voluntad de la gente, la clase polÃtica y demás, para aportar, en lugar de acusar, marginar, despreciar a los pobres llegados a tierra extranjera. Hala! nada podemos hacer como voz solitaria, porque los grandes gobernantes hacen oidos sordos al clamor de justicia para el inmigrante.
No está en manos de unos solos la solución a esta problemática, y reconozcamos en favor de los polÃticos que es una causa como dirÃan los “latinos” o “hispanos” una causa “peliaguda” se necesita mucho para ayudar a los paÃses a que mejoren su vida para evitar que muchos sigan tomando el riesgo de vivir lejos y vivir con tristeza, frustración y abandono.Â
Tags: catástrofes, datos estadÃsticos, denuncia, derechos, discriminació, drogas, educación, España, inmigración, integración, integración social, videos, vivencias personales


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